Niños y mayores: compañeros de libro muy especiales
Si habéis leído el libro “El Elemento” de Ken Robinson, seguramente os acordaréis de un pasaje muy bonito en el que el escritor habla sobre un programa de lectura muy especial. Y lo es porque tiene unos protagonistas muy especiales.
En este libro se habla de la educación desde un punto de vista innovador, abierto y flexible en el que hay que dar rienda suelta a las pasiones de cada persona en lugar de encorsetarlo todo en un sistema educativo férreo que obvia la riqueza que supone el hecho de que todas las personas seamos diferentes en nuestros talentos y capacidades.
La educación es de todos y para todos, y lo que hace especial el programa educativo de la escuela de Jenks, en el estado de Oklahoma, es que de una manera innovadora y colaborativa, las personas mayores de la residencia de ancianos Grace Living Center proporcionan clases de lectura a niños de entre tres y cinco años.

Esta idea maravillosa surgió cuando el responsable de la residencia de ancianos decidió proponerle al director de la escuela de primaria si podían establecer algún tipo de colaboración. Et voilà!! Surgió el programa de lectura Compañeros de Libro:

“El programa empareja a un anciano de la residencia con uno de los niños. Los adultos escuchan a los niños leer, y les leen. El programa ha obtenido resultados asombrosos. Uno de ellos es que la mayoría de los niños del Grace Living Center superan a otros niños del distrito en los exámenes estándares de lectura. Más del 70 % salen del programa a los cinco años leyendo al mismo nivel que los niños de tercero o más.“

Y ya no es que los niños aprendan a leer, es que los compañeros de libro se convierten en una verdadera fuente de enriquecimiento y vida para el pequeñuelo y el mayor. Los niños se sumergen en la historia de los mayores, viven la infancia que ellos tuvieron en Oklahoma a través de sus recuerdos y disfrutan de momentos de verdad bonitos.

“Esto conduce a historias acerca de cómo vivían y jugaban hace setenta, ochenta e incluso noventa años. Los niños adquieren una historia social de su ciudad natal de una textura asombrosa a partir de personas que han visto la evolución de la urbe durante décadas. Los padres están tan satisfechos del beneficio extracurricular que hoy día las plazas se rifan debido a que la demanda de las sesenta mesas disponibles es muy grande.”

¿Y qué ha sucedido en la residencia de ancianos? Pues que los mayores que participan en el programa toman menos fármacos y han visto como su vida se ilumina de nuevo, inyectando una buena dosis de ilusión en su día a día a través de esta conexión intergeneracional maravillosa entre los niños y los mayores.
Esperamos que os haya gustado la entrada. ¡Que tengáis un buen día! 🙂






